Nuestra casa

Hemos tenido la fortuna que han pasado por el escenario del teatro Astral numerosas y de las más famosas comedias y espectáculos musicales, que nos han divertido, emocionado, impactado y en nuestra admiración se convirtieron en parte de nuestra vida.

Por eso siempre que surge la posibilidad que una más se agregue a esa lista nos provoca dos sensaciones que aparecen como contradictorias: entusiasmo y escepticismo.

Lo primero por el atractivo de una nueva experiencia, lo segundo por el íntimo temor que la nueva propuesta no alcance el nivel de aquellas que han quedado incorporadas entre los más gratos recuerdos teatrales.

Cuando viajamos a Broadway para conocer Kinky Boots ambas sensaciones convivían en nuestro espíritu.

Con los primeros acordes de la obertura sentimos que la segunda se había disipado y había desaparecido cualquier inquietud.
Todo fue mágico esa noche, desde la sorpresa de la presencia de la autora de su música, Cindy Lauper, la sublime calidad y brillo del espectáculo y la calidez de nuestra anfitriona Florencia Masri.

Se borraron las dudas y surgió otro sentimiento: la ansiedad que toda la magia de esa noche se reprodujera cuanto antes en el escenario del teatro Astral.

A partir de ese momento comenzó un año de intenso trabajo: reuniones con escenografos, ingenieros y arquitectos para el embellecimiento de la sala, nuevas instalaciones de tramoya, luz y sonido y finalmente la instalación en el frente art deco del edificio de dos pantallas LED (light-emitting diode) de 8 metros de ancho por 5 de alto con la calidad y definicion mas alta que se puede ver en Argentina para anunciar la obra y engalanar Corrientes la avenida de los teatros en Buenos Aires.

Y, finalmente, el estreno de este espectáculo en un nivel de perfección que maravilla al público y el éxito anhelado que hizo nacer este fenómeno de la KINKYMANIA

Julio A. Gallo